viernes, 30 de junio de 2017

100 años de la huelga UGT-CNT: 1917-2017

Se cumplen 100 años de una de las huelgas más importantes del Movimiento Obrero

Rodrigo Lastra


libro publicado por ZYX en 1966
Aquella generación militante de principios del siglo XX, tenía como arma de lucha la huelga. Huelga para reivindicar mejoras laborales, pero también huelgas de solidaridad. Huelgas que se producían ante el atropello en los derechos laborales de obreros de otras fábricas o cuando tos trabajadores se negaban a hacer productos que consideraban nocivos, adulterados o requerían trabajos inhumanos o degradantes. El derecho a la huelga que conquistaron estos hombres era el método pacífico de hacer ver a la burguesía y a los gobernantes que sin el concurso del trabajo aportado por el proletariado es imposible la subsistencia. Era la manera práctica de hacer evidente que sólo el trabajo genera riqueza.
El 20 de noviembre de 1916 fue un día muy importante en la historia del movimiento obrero español, ya que se estableció un acuerdo entre la CNT y la UGT para fusionar sus fuerzas e ir a la huelga. Se acordó realizar una serie de grandes mítines en las principales capitales el primer domingo de diciembre con oradores de la UGT y de CNT conjuntamente. El 18 de diciembre tuvo lugar la huelga general en señal de protesta por el encarecimiento de los artículos de subsistencia, que con la excusa de la guerra habían subido mucho suponiendo miseria para los de abajo y colosales beneficios para los industriales que proveían a los países en contienda. La huelga sólo duró 24 horas pero su importancia radica en que por primera vez actuaron conjuntamente los dos principales sindicatos españoles en uno de los movimientos huelguísticos más unánimes que han tenido lugar en España. Fue además el inicio de un período de grandes huelgas, como la del verano de 1917 y la de La Canadiense a comienzos de 1919.

En 1917, las luchas sociales van a coincidir en el tiempo con otros dos desafíos que, militares descontentos por una parte (Juntas de Defensa), y problemas regionalistas por otro (Asamblea de parlamentarios) van a plantear al Gobierno y la monarquía. Todo ello en un año, 1917, donde comenzó a planear por toda Europa la sombra de la Revolución Rusa.
Libro publicado por voz de los sin voz en 2008
 Tras la huelga de 1916 la clase obrera intensificó su acercamiento. En marzo de 1917 Seguí se reunió nuevamente en la casa del pueblo de Madrid con Largo Caballero y Besteiro, firmando en nombre de la CNT, junto con Pestaña, el manifiesto publicado por las dos grandes centrales sindicales con idea de organizar una huelga general revolucionaria indefinida. Besteiro no quería comenzar la huelga sin antes contar con el Ejército para que éste no fuera contra los trabajadores (más tarde se confirmarían sus temores). El propio Besteiro redactó el manifiesto en que cristalizaron los acuerdos y que se aprobó por unanimidad. El manifiesto contenía reivindicaciones no sólo laborales sino otras marcadamente políticas con intención de hacer caer el régimen de la restauración:…Con el fin de obligar a las clases dominantes a aquellos cambios fundamentales del sistema que garanticen al pueblo el mínimo de condiciones decorosas de vida y de desarrollo de sus actividades emancipadoras, se impone que el proletariado español emplee la huelga general, sin plazo definido de terminación, como el arma más poderosa que posee para reivindicar sus derechos… Ciudadanos: No somos instrumento de desorden, como en su impudicia nos llaman con frecuencia los gobernantes que padecemos. Aceptamos una misión de sacrificio por el bien de todos, por la salvación del pueblo español…[i]



lunes, 1 de mayo de 2017

EL CUARTO ESTADO

A continuación os presentamos el post que hemos hecho en el blog menudashistoriasdegentemenuda.blogspot.com: 
 Uno de los cuadros que tenemos en casa, presidiendo el salón, es este: EL CUARTO ESTADO, pintado en 1901 por el artista italiano Giuseppe Pelliza da Volpedo. El cuarto estado hace referencia a los trabajadores, a los obreros, al proletariado... a los que nunca han tenido ni poder, ni dinero. a los que nunca han mandado. En contraposición a los otros tres estados (monarquía, nobleza y burguesía), que eran los que tenían el poder político y el económico.
 Y por eso se convirtió en un cuadro muy representativo del MOVIMIENTO OBRERO. el cuadro representa a un grupo de trabajadores, que caminan juntos y con paso firme a un futuro mejor. En un juego de luces, caminan de la oscuridad hacia la luz, como se puede observar en la sombra de los personajes. Tienen el sol de frente. El sol de un mañana más humano, el sol de un mañana sin explotación, el sol de un mañana más fraterno.


Hombres, mujeres, niños, familias...sin más poder que su trabajo.  un cuadro con mucha fuerza y que por eso tenemos en nuestra casa. Para que mirando a los que lucharon ayer, veamos también a los que luchas y trabajan hoy
 Así, que aprovechando la visita de nuestros compadres y ahijados, y aprovechando que celebramos la fiesta del 1º de Mayo (día de los trabajadores) hemos querido hacer este pequeño homenaje con nuestros juguetes favoritos y con un poco de imaginación
 Esperemos que os guste !!!

domingo, 16 de abril de 2017

La familia obrera en los primeros socialistas

José Mesa, uno de los primeros internacionalistas
españoles e impulsor del Partido Socialista Obrero
Español
José Mesa Leompart, fue un obrero tipógrafo y periodista, que vivió entre 1831 y 1934. Pionero en introducir las nuevas ideas socialistas de Carlos Marx en España, fue miembro de la primara agrupación socialista de Madrid, de la que nacería el Partido Socialista obrero Español (PSOE).

Fue el que tradujo a la lengua castellana el manifiesto comunista de Carlos Marx en 1872 y mantuvo una estrecha amistad con Pablo Iglesias, Francisco Mora. Él fue el interlocutor del PSOE ante el socialismo internacional. asistiendo a varios de sus reuniones, como en 1889, donde asistió junto a Pablo Iglesias al Congreso Internacional Socialista celebrado en París, Allí se  constituyó la Internacional Socialista (II Internacional) y se estableció la celebración del primero de mayo como fiesta internacional de los trabajadores.  

En 1871, en un mitin celebrado en el teatro Rossini de Madrid, José Mesa tuvo una decidida intervención en defensa del ideal socialista de familia:

"Nosotros queremos que la familia tenga por base el amor y que en ella, como en todas partes, exista la libertad y la igualdad. En la sociedad presente la única familia honrada es la del pobre, a no ser cuando viene el rico y la prostituye..."

José Mesa. Hechos y documentos del anarco-sindicalismo español. Juan Maestre Alfonso

martes, 7 de marzo de 2017

8 de MARZO

Una buena amiga realiza esta escultura por las calles de Madrid. Buen homenaje a esas mujeres silenciosas, silenciadas, columna vertebral de la historia de los débiles, de la  Historia.


viernes, 20 de enero de 2017

De los gremios de la Edad Media a las Trade Union

 Un gremio era, aproximadamente, una «Trade Union», en que cada uno era su propio amo. Es decir, que nadie podía trabajar para ningún mercado si no se afiliaba en la Liga y aceptaba las leyes de aquel mercado; pero, en cambio, trabajaba en su propia tienda, con sus instrumentos, y ganaba todo el provecho para sí. Pero la palabra inglesa correspondiente a amo, «Employer», el que emplea, significa una deficiencia moderna, que hace del todo inexacta la aplicación de la palabra «Master». El «Master» es más que un simple «patrón». Es el maestro de la obra, mientras que hoy sólo significaría el jefe de los obreros. Es carácter fundamental del capitalismo moderno el que el dueño de un barco no sepa ni para qué sirve un barco; que el terrateniente no conozca ni el contorno de sus tierras ; que al propietario de una mina de oro sólo le interese la porcelana antigua, o que el propietario de un ferrocarril viaje exclusivamente en globo.
Claro es que podrá tener más éxito si siente alguna predilección por sus propios negocios; pero, desde el punto de vista económico, puede gobernar el negocio por el simple hecho de ser capitalista, no porque tenga la menor afición o el menor conocimiento de la industria que posee. En el sistema de gremios, el grado superior era el «Master», el maestro, lo cual supone una verdadera maestría en el oficio. Y, para decirlo con los términos que inventaron en aquella época los colegios, todo patrón de obreros era un maestro de Artes, «Master of Arts».
Los otros grados sucesivos eran: oficial y aprendiz. Pero éstos, como los grados universitarios correspondientes, eran grados por los cuales cualquiera podía pasar; no eran clases sociales. Eran grados, no castas. Y ésta es la explicación de ese tema novelesco tan frecuente del aprendiz que se casa con la hija del maestro. Cosa que al maestro no le causaba sorpresa alguna, así como tampoco podría justificar la indignación aristocrática de ningún M. A. («Maestro en Artes») el que su hija se casara con algún B.A. («Bachiller en Artes»).
Si de las jerarquías estrictamente académicas pasamos al ideal estrictamente igualitario, nos encontramos de nuevo con que quedan ahora unos despojos del antiguo sistema, tan averiados e inconexos, que producen un efecto cómico. Nuestras actuales compañías han heredado la cota de mallas y la riqueza relativamente grande de los antiguos gremios; pero nada más.
Lo que a aquéllas conviene no hubiera convenido a estos. Y no es difícil encontrarse con alguna venerable compañía de construcciones, en la cual inútil es decir que no hay un solo albañil, ni quien haya conocido a uno personalmente, pero cuyos principales accionistas en dos o tres negocios gordos, y unos cuantos militares enmuellecidos y amigos de la buena cocina, repiten, en sus brindis y charlas de sobremesa, que la mayor gloria de su vida consiste en habérsela pasado fabricando ladrillos alegóricos. También pudiéramos encontrar por ahí cierta venerable compañía de enjalbegadores, verdaderamente dignos de tal nombre, por cuanto necesitan valerse de otros para toda obra de encaladura. Estas compañías realizan, sin duda, actos de caridad, a veces muy meritorios; pero sus fines distan mucho de los fines de los antiguos gremios.
Porque éstos buscaban con la caridad un fin semejante al que, en su línea, cumplía la propiedad de las tierras comunales, que era resistir los males de la desigualdad, o como hubieran dicho los honrados señores de la generación pasada resistir a la revolución. El antiguo gremio no sólo procuraba el mantenimiento y el éxito del arte de la albañilería, sino de todos y cada uno de los albañiles; trataba así de reconstruir las ruinas de cada albañil particular, y de proporcionar una blusa blanca a todo blanqueador algo deteriorado. Todo el anhelo de los gremios era el remendar a sus zapateros remendones como remendaban éstos los zapatos; el zurcir a sus roperos y vestirlos con sus retales; el reforzar los eslabones más débiles de la cadena ; el seguirle la pista a la última oveja. En suma, el mantener inquebrantable el frente de los pequeños talleres como una línea de combate.
Para el gremio, presenciar el desarrollo de un gran taller era como presenciar el crecimiento de un dragón. Mientras que, ahora, ni los legítimos enjalbegadores que haya en la compañía de marras podrían pretender que el objeto de dicha compañía sea impedir que el taller grande se coma a los talleres pequeños, ni la tal compañía pretenderá haber desplegado el menor esfuerzo en tal sentido. A lo sumo, la mayor generosidad de estas compañías para con un enjalbegador que se declare en quiebra, no pasará de ser una especie de compensación; nunca será una reinstalación: nunca se restaurará al quebrado dentro del sistema industrial. La compañía es tan cuidadosa del tipo como ‘descuidada para con el individuo particular, por lo cual, según las modernas filosofías evolucionistas, el tipo mismo se va destruyendo.
Los antiguos gremios, con el mismo objeto igualitario, exigían de modo perentorio el mismo sistema de nivelación de pagos y salarios que es hoy un argumento de protesta contra las «Trade Unions». Pero también exigían, y esto no pueden hacerlo las «Trade Unions», un tipo elevado de capacidad artística, que asombra todavía al mundo al revelársenos en los rincones de las antiguas, fábricas ruinosas o en los colores de las vidrieras estrelladas.
No hay artista, no hay crítico, que se niegue a admitir, por muy alejado que este de la escuela gótica, que había en aquel tiempo una pericia artística anónima, pero universal, para moldear todos los útiles de la vida. La casualidad ha hecho llegar hasta nosotros multitud de objetos groseros, bastones, banquillos, marmitas, cazuelas, todo hecho según las formas más expresivas, y como si estuviera poseído, no de diablos, pero sí de duendes. Porque, en verdad, todos aquellos objetos y, sobre todo, si comparamos el antiguo sistema con otros ulteriores eran producto de una tierra maravillosa y de un país libre.
Del libro Pequeña Historia de Inglaterra de G. K. Chesterton (1874-1936)
Publicado en: http://solidaridad.net/de-los-gremios-de-la-edad-media-a-las-trade-union/

jueves, 22 de diciembre de 2016

1916-2016. IRLANDA: Nación y Movimiento obrero


Paseando en familia por las calles de Dublin
Recientemente hemos hecho un viaje familiar a Irlanda. Justo este año, 2016 todo el país conmemoraba los 100 años de la proclamación de la REPÚBLICA DE IRLANDA. El lunes de Pascua de abril de 1916, el Ejército Ciudadano Irlandés y los Voluntarios Irlandeses se levantaron en armas contra el Imperio británico con el objetivo de fundar una república irlandesa. Durante casi una semana, entre el 24 y el 30 de abril, los revolucionarios tomaron posiciones clave en Dublín y resistieron la contraofensiva del ejército británico. Finalmente el levantantamiento acabó en desastre y la plena independencia de la República de Irlanda de Reino Unido no se produciría hasta 1949. Pero 1916, y la revolución de Pascua son celebradas como el origen de dicho logro.

En dicha independencia se mezclan, no sin importantes logros ni múltiples incoherencias, reivindicaciones nacionales, religiosas y del movimiento obrero. A continuación presentamos una semblanza de uno de los personajes claves del MOVIMIENTO OBRERO IRLANDÉS y del alzamiento de 1916
james connolly
James Connolly
James Connolly (Edimburgo, 1868- Dublín, 1916) fue un líder obrero irlandés y socialista. Nació en Edimburgo, hijo de padres emigrantes irlandeses.

Sin duda una figura de relevancia en el republicanismo irlandés,y por extensión una figura de importancia para el pensamiento socialista europeo.Dejó la escuela para trabajar a los once años, y posteriormente se convirtió en uno de los líderes políticos de la izquierda de su momento.
Es posible que entrara en el Ejército británico a los catorce años, siendo destinado a Dublín, donde supuestamente conoció a la que sería su esposa.
En 1892 era una figura importante de la Federación Socialista Escocesa, convirtiéndose en secretario general de la misma tres años más tarde. En 1896 dejó el Ejército y formó el Partido Republicano Socialista Irlandés. Mientras se encontraba en suelo británico, fue uno de los fundadores del Partido Laborista Socialista, que se separó de la Federación Socialdemócrata en 1903. Era la mano derecha de James Larkin en el Sindicato de Trabajadores Transportistas. En 1913 en respuesta al lockout de ese año, formó el Ejército Ciudadano Irlandés, un grupo de trabajadores entrenados y armados que luchaban por defender a los trabajadores y organizaban huelgas. Tan sólo estuvo formado por unas 250 personas. Su objetivo último era el establecimiento de una nación irlandesa socialista e independiente, libre de la ocupación británica. Connolly consideraba a la organización de Voluntarios Irlandeses demasiado burguesa, y poco preocupados por la independencia económica de Irlanda. En 1915, buscando adoptar una acción decisiva contra las fuerzas británicas, estaba dispuesto a adoptar acciones inmediatas. Tal acción alarmó a los miembros de la Hermandad Republicana Irlandesa, que había realizado una labor de infiltración dentro de los Voluntarios, y planeaba una insurrección en varios años. Los líderes de la Hermandad, incluyendo a Tom Clarke y Patrick Pearse, se reunieron con Connolly con vistas a alcanzar un acuerdo. Aunque se ha afirmado que fue secuestrado por ello, dicha idea ha sido rechazada con posterioridad. En cualquier caso, desapareció durante tres días sin explicación alguna.


En 1916 Connolly ya era comandante de la Brigada de Dublín, y participó en el Alzamiento de Pascua contra las fuerzas británicas, donde se proclamó la República de Irlanda. Malherido en los enfrentamientos, fue hecho prisionero por las tropas británicas Y juzgado sumariamente. El 12 de mayo de 1916 se confesó a un monje capuchino, que le administró la extrema unción, tomó su última comida y fue trasladado en ambulancia, donde se le administró una fuerte dosis de morfina, a la prisión de Kilmainham Gaol, donde los días anteriores fueron ejecutados el resto de líderes del Alzamiento. Incapaz de sostenerse en pie, Connolly, con una venda en torno a los ojos, fue arrastrado hasta una silla, atado y fusilado. Tenía  47 años.


Su legado en Irlanda es de gran relevancia por su contribución a la causa nacionalista. Asimismo, su marxismo ha sido analizado y reivindicado por distintos pensadores y organizaciones políticas, tanto dentro como fuera de Irlanda. Su obra escrita está fundamentalmente basada en artículos, y muestra un pensamiento en el que se pretende unir el nacionalismo irlandés, el marxismo y el catolicismo.


Connolly fue uno de los pocos izquierdistas que se opusieron a la Primera Guerra Mundial, lo cual provocó el odio de varios líderes socialistas de Europa.
Al parecer Lenin fue un gran admirador de Connolly, aunque nunca se conocieron en persona. Lenin se enfrentó en alguna de sus obras a los que consideraban a la rebelión en Irlanda burguesa, señalando que no existía una revolución pura, y los comunistas debían buscar la unidad con otras fuerzas sociales.En Escocia, su pensamiento ha influido a socialistas como John Maclean, también interesado en combinar ideas nacionalistas y marxistas, para lo cual creó el Partido Republicano Obrero Escocés.



jueves, 15 de diciembre de 2016

CUENTOS DE NAVIDAD

Con la cercanía de Navidad no podía resistirme a recomendar estas lecturas, que no por conocidas, siguen resultando emocionantes. Y más si se trata de leer los escritos originales y no una de las múltiples versiones que de ellos se han hecho, las más de las veces descafeinadas. En esta edición de Voz de los sin voz, se recopilan los originales de cuentos conocidos: "Canción de Navidad" de Charles Dickens, el "Príncipe Feliz", "el Gigante Egoísta" y "el Joven Rey" de Oscar Wilde. El escritor ingles y el irlandés, así como los realistas rusos previos al bolchevismo, y los escritores sociales franceses y centroeuropeos, fueron muy leídos y ampliamente difundidos por el movimiento obrero. Representantes todos ellos de una literatura que combinaba magistralmente lo excelso de lo literario con el apego a la realidad del momento.

Recomendada lectura para esta fechas, os dejamos la introducción que a las mismas hizo Julián Gómez del Castillo.

" La narrativa es herencia de todos los pueblos, a través de ella los hombres se han transmitido las experiencias esenciales de generación en generación.

Recopilamos aquí obras de Charles Dickens y Oscar Wilde, autores del siglo XIX que nos reflejan en sus cuentos la realidad de la Inglaterra decimonónica, que como hoy con el abismo Norte-Sur, asienta su bienestar sobre la sangre del pobre.

Hoy la televisión absorbe 4 horas diarias de la vida de nuestros niños y jóvenes, queremos poner a su alcance los personajes de estos cuentos que son modelos de generosidad, sacrificio, preocupación por lo otros...

De la formación que seamos capaces de trasmitir a las futuras generaciones pende nuestra esperanza"

Julián Gómez del Castillo.



sábado, 5 de noviembre de 2016

El legado del anarquismo

Reproducimos un interesante artículo publicado el 1 de Noviembre en el diario el País por Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/31/actualidad/1477917274_521217.html

El 4 de noviembre de 1936, hace ahora 80 años, sucedió un hecho trascendental e irrepetible: anarquistas entraron en el Gobierno de una nación


La CNT en el Gobierno de la República. De izquierda a derecha, los ministros Bernardo Giner de los Ríos del partido Unión Republicana y Federica Montseny y Juan García Oliver de la FAI.
a CNT en el Gobierno de la República. De izquierda a derecha, los ministros Bernardo Giner de los Ríos del partido Unión Republicana y Federica Montseny y Juan García Oliver de la FAI.
El 4 de noviembre de 1936, hace ahora 80 años, cuatro dirigentes de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y de la FAI (Federación Anarquista Ibérica) —Federica Montseny, Juan García Oliver, Joan Peiró y Juan López— entraron en el nuevo Gobierno de la República en guerra presidido por el socialista Francisco Largo Caballero. Era un "hecho trascendental", como afirmaba ese mismo día Solidaridad Obrera, el principal órgano de expresión libertario, porque los anarquistas nunca habían confiado en los poderes de la acción gubernamental, su objetivo siempre había sido abolir el Estado, con su prédica del antipoliticismo y de la acción directa, y porque era la primera vez que eso ocurría en la historia mundial. Anarquistas en el Gobierno de una nación: un hecho trascendental e irrepetible.

Desde que Giuseppe Fanelli llegó a España en noviembre de 1868 hasta el exilio de miles de militantes en los primeros meses de 1939, el movimiento anarquistaprotagonizó una frenética actividad propagandística, cultural y educativa; de huelgas e insurrecciones; de terrorismo y de violencia; de revoluciones abortadas y sueños igualitarios.
El anarquismo arrastró tras su bandera roja y negra a sectores populares diversos y muy amplios. Arraigó con fuerza en sitios tan dispares como la Cataluña industrial, en donde además, hasta la Guerra Civil, nunca había podido abrirse paso el socialismo organizado, y la Andalucía campesina. Si se convirtió tras la Primera Guerra Mundial, de forma extraordinaria, en un movimiento de masas —el único país de Europa en que eso sucedió— fue porque supo construir toda un red cultural alternativa, proletaria y campesina, de “base colectiva”. Pero como en ese recorrido le acompañó a menudo la violencia, su leyenda de honradez, sacrificio y combate, cultivada durante décadas por sus seguidores, fue siempre cuestionada por sus enemigos, a derecha e izquierda, que resaltaron la afición de los anarquistas a arrojar la bomba y empuñar el revolver.
Acabada la guerra, las cárceles, las ejecuciones y el exilio metieron al anarquismo en un túnel del que no volvería a salir. Mas no fueron solo la larga dictadura y la represión las que se lo tragaron y le impidieron volver, renacer tras la muerte de Franco, para convertirse ya un movimiento residual durante la consolidación de la democracia. España experimentó desde la década de los sesenta cambios económicos importantes, con un notable impacto en la sociedad. La distancia existente entre 1939 y los primeros años de la transición parecía insalvable.
Había emergido una nueva cultura política y sindical. Se había impuesto la negociación como forma de institucionalizar los conflictos. Nuevos movimientos sociales y nuevos protagonistas habían sustituido a los de clase, a los de esa clase obrera a la que se le asignaba la misión histórica de transformar la sociedad. El proletariado rural había descendido considerablemente y ya no protagonizaba huelgas. El analfabetismo se había reducido de forma drástica y ya no era, como se declaraba en el Congreso de la CNT de 1931, esa "lacra (...) que tiene hundido al pueblo en la mayor de las infamias".
Los factores ambientales y culturales que habían permitido en épocas anteriores la apelación a mitos ancestrales y mesiánicos, eso que Gerald Brenan llamaba la "religiosidad al revés", fáciles de reconocer en el anarquismo pero también en otros movimientos obreros de tipo marxista, eran ya historia. Aquel Estado débil, que había posibilitado la ilusión y el sueño de que las revoluciones dependían solo de las intenciones revolucionarias de obreros y campesinos, se había mudado en uno más fuerte, eficaz e intervencionista. El consumo hacía milagros: permitía al capital extenderse y a los obreros mejorar su nivel de vida. Sin el antipoliticismo, y con obreros que abandonaban el radicalismo ante la perspectiva de mejoras tangibles e inmediatas, que preferían el coche y la nevera al altruismo y al sacrificio por la causa, el anarquismo flaqueaba, dejaba de existir.
Pero, pese a que hoy el anarquismo sea solo historia, muy denigrada por otras ideologías y partidos parlamentarios, no hay ninguna duda de la validez y actualidad de algunos de sus planteamientos, como su crítica al Estado, al poder político y a las imágenes distorsionadas que siempre se transmiten desde arriba sobre el desorden y el espontaneísmo. Los anarquistas siempre pensaron que el Estado no podía hacer iguales a las personas y no parece que estuvieran muy equivocados, si vemos los resultados del comunismo en la Unión Soviética y en otros países. Nunca intentaron poner en marcha vastos proyectos de ingeniería social, como hicieron el comunismo y el fascismo, con las consecuencias que también conocemos. No fue la historia del anarquismo un lecho de rosas, pero hubo en ella algo más que bombas y pistolas.
Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y Visiting Professor de la Central European University de Budapest.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Melchor Rodríguez El ángel rojo

Película documental sobre Melchor Rodriguez recientemente estrenada
El ayuntamiento de Madrid acaba de aprobar por unanimidad poner el nombre de una calle de la capital de España al único alcalde que no la tenía: MELCHOR RODRIGUEZ. Por eso. Nos alegramos de corazón. Un hombre integró, un militante obrero, fiel a sus ideas hasta el final de sus días, pero que sin embargo esas mismas ideas no fueron causa dedivisión, sino de conciliación y reconciliación. Conocer su figura es hoy más importante que nunca. Ponemos en este post una semblanza suya que escribí hace ya unos años


Melchor Rodríguez nació en el sevillano barrio de Triana en 1893. Tempranamente se quedo huérfano de padre al fallecer este en un accidente en los muelles del Guadalquivir. El hogar desamparado de paternidad, quedaba reducido a la miseria y al trabajo de su madre, cigarrera y costurera en diversas casas sevillanas. Había de educar a tres hijos.

Melchor curso estudios primarios en la escuela del asilo. A los trece años trabaja como calderero. Envuelto en la pobreza, ve en los ruedos un camino para sacudirse la miseria, y movido por se afán abandona su casa y empieza una gira de capea en capea. En la enciclopedia taurina Cossio, se cita a Melchor como el único que alternó la lidia de reses bravas con las actividades políticas.

Pronto abandonará está experiencia y roto por una cornada, acabará en Madrid trabajando como chapista. Allí entra en contacto con los círculos libertarios, teniendo el carné nº 3 de la Agrupación Anarquista de la Región Centro, y llegando a ser el presidente del sindicato de carroceros. En las filas de la CNT comienza una lucha a favor de los derechos de los presos, incluso de los presos de ideologías contrarias,  lo que le hace merecedor de encontrarse tras las rejas en multitud de ocasiones a lo largo de la monarquía incluso durante la República.

Comenzada la guerra civil española, es nombrado director general de prisiones, pues conocía a los funcionarios de prisiones y las cárceles como su propia casa. Tomó posesión el 17 de noviembre de 1936.

Su valentía y humanidad van a ser decisivos para atajar los crímenes masivos que en nombre de las organizaciones obreras y de la llamada Revolución se estaban cometiendo en el bando republicano. En especial se muestra dispuesto a acabar con los asesinatos masivos que los comunistas, con el joven Santiago Carrillo a la cabeza, estaban llevando cabo en las cárceles de Madrid. Ante los horrorosos acontecimientos que descubre, se ve obligado a dimitir de su cargo. Pero el Gobierno que ya había huido a Valencia, no sólo no admite su renuncia, sino que le dan plenos poderes. Gracias a esto paraliza las masacres, y las cárceles dejarán de ser una pesadilla, para convertirse en un lugar seguro…hasta el 1 de marzo de 1937, en el que el nuevo gobierno del socialista títere de los comunistas, Negrín lo destituye.

 Apenas había durado tres meses en el cargo, pero ese tiempo había bastado para salvar miles de vidas, que desde entonces lo conocerían con el apelativo cariñoso del “ángel rojo”. Muchos de su correligionarios, sin embargo le acusaban de ser el ángel traidor, pues incluso en esos terribles años de ceguera sectaria, para Melchor, toda vida humana era sagrada. No le perdonaron que salvará a Raimundo Fernández Cuesta (nº 2 de Falange), a Muñoz Grandes (el general de la División Azul), a Javier Marín Atajo (diputado de la CEDA), a los hermanos Quintero (famosos comediógrafos)… En 1938 se jugó el cuello por permitir que en el funeral de Serafín Álvarez Quintero se exhibiera un crucifijo, cumpliendo la última voluntad del finado. Fue el único crucifijo que se exhibió en público en el Madrid rojo.

Pero el episodio, por el cual hasta la Asamblea de las Naciones Unidas le ha distinguido, sucedió el 8 de diciembre de 1936 en la cárcel de Alcalá de Henares: dos días antes se habían asesinado a los 319 presos de la cárcel de Guadalajara. Tras un bombardeo del ejército nacional en Alcalá, de nuevo la consigna se apoderó de las masas enfervorecidas: A la prisión, a no dejar un preso con vida. El alcalde y el director de la prisión se consideraron impotentes para frenar a la milicia de obreros. Cuando ya estaban a punto de abrir las celdas, se presentó Melchor dispuesto a parar esa locura. Se interpuso con su cuerpo, y gritando que sí alguien quisiera matar a un solo preso, primero tenía que acabar con él. Tras horas de discusión, amenazas de muerte contra él, y apuntándole todos los fusiles consiguió disolver a los violentos. Ese día salvó la vida de 1532 personas. Recibió el reconocimiento de multitud de embajadas de países europeos e Iberoamericanos, incluso de D. Juan de Borbón.

Tras su destitución por los comunistas  fue nombrado delegado de cementerios, trabajo que como todos los suyos, se tomó muy en serio. El mismo revisaba los nichos y sepulturas. Con la entrada de las tropas de Franco, y a pesar de disponer de coche, por su cargo oficial, se quedó en Madrid. En noviembre de 1939 fue juzgado por un consejo de guerra. Incluso el fiscal resaltó sus grandes virtudes cristianas. Pero la Injusticia franquista fue implacable. Condenado a muerte por Franco, la petición de clemenencia de muchos de los que había salvado, hizo que se lo conmutaran por 25 años a la sombra, de los que finalmente paso seis años de cárcel. Después vivió modestamente como empleado de seguros, rechazando toda ayuda económica. En una ocasión quisieron remunerarle por el acierto de Melchor en un slogan que anunciaba anís. No aceptó ningún cheque. Acogió en su modesto piso a un banderillero y su mujer, amigos de juventud que se habían quedado en la ruina.


Un día, al volver a casa, encontraron a Melchor desmayado y caído en el suelo, con una herida en la cabeza. Lo trasladaron al Hospital Francisco Franco, y allí fue a verle su amigo Javier Martín Artajo (Ministro de asuntos exteriores). Cuando Melchor recobró la lucidez charlaron largo rato. Martín Artajo llevaba una corbata con los colores anarquistas, y también un crucifijo. Al final de la conversación, Melchor Rodriguez besó la imagen. Descansó en paz en 1973. Su entierro, sencillo,  tuvo rango de funeral de Estado, con presencia de ministros, anarquistas, jerarcas del régimen, ex-presos de varias ideologías y supervivientes de las cárceles del 36. Sobre su ataúd cubierto con la bandera anarquista y con un Crucifijo, se rezó un Padrenuestro multitudinario y se cantó el himno anarquista, con la hermosa música de la varsoviana: “Negras tormentas agitan los aires…”

lunes, 12 de septiembre de 2016

EL PRIMER SOCIALISMO

Gian Mario Bravo (Torino, 1934) es catedrático de historia de las doctrinas políticas, historiador y fue decano de la Facultad de Ciencias Políticas en Turín. Preside la Sociedad Italiana de historiadores del pensamiento político. Se cuenta entre los principales estudiosos de Marx y Engels, y se ha ocupado principalmente de la historia del socialismo y el comunismo en la Italia del siglo XIX. Entre las lecturas de este verano, he disfrutado con su pequeña obra "el primer socialismo". Un ensayo muy clarificador para adentrarse en las raíces del socialismo moderno, temas sobre el que los historiadores del movimiento obrero suelen pasar de puntillas. A continuación os dejo unas citas del libro, que sirvan para despertar las ganas para leerlo:

CONEXIÓN CRISTIANISMO Y SOCIALISMO

Distintas corrientes del protosocialismo apelan a la religión o, en todo caso, a un cristianismo social, capaz de prender en las masas. El reclamo cristiano ejerce fuerza notable y atrae a gran parte del pensamiento protosocialista. Y ello acontece a pesar de que los diversos autores ortodoxos no se enfrentan a las iglesias reformadas ni mucho menos a la de Roma, sino que se limitan a ofrecer interpretaciones pro domo, en clave social, del Antiguo Testamento y sobre todo del Nuevo, de los Evangelios. Por contra en Inglaterra, y un preciso contexto histórico, hacia la mitad del siglo XIX, una cierta ortodoxia viene recuperada por los socialistas cristianos que están en contacto directo de un lado con sectores de la jerarquía anglicana en su acción social, y del otro con el tradeunionismo, cuyo "materialismo" denuncian, empero, así como critican igualmente el "racionalismo" de Owen y de otros exponentes del socialismo anticapitalista.

Especialmente el cristianismo primitivo, con su pathos minoritario y su tendencia la emancipación de los miserables y los esclavos, condensa las motivaciones ideales de partida. El concepto de "caridad", sin las resonancias tradicionales, es asumido y reivindicado con ánimo subversivo. Surgida del cristianismo primitivo, de la enseñanza de Jesús y los Evangelios, la caridad debe retornar, remozada, a entronizarse en las sociedades de vías de industrialización, configurándose un ay otra vez en instituciones asistenciales, de previsión, cooperativas, comunitarias etc., a las que tengan derecho todos los pobres, osea los trabajadores. Por otra parte, aun cuando los pensadores animados de espíritu evangélico no pretendan intervenir explícitamente en el problema de los límites al derecho de propiedad, afirman que es deber de quienes poseen bienes el ejercicio de la caridad, y no sólo voluntariamente, sino regulado por el Estado en interés común: se enciende aquí el debate sobre la beneficencia pública, con las primeras propuestas de configuración del Estado social. Todo ello puede ser llevado a cabo solamente en una sociedad de seres iguales, fundada en la justicia. El abad Félicite-Robert de Lamennais, antes uno de los portaestandartes del ultramontanismo, exige en pro de este objetivo, con bíblico y enfático lenguaje, paridad política y sufragio universal en La esclavitud moderna (1832) y Palabras de un creyente (1834), a fin de que el proletariado se valga de esos medios como camino hacia la emancipación.

Saint Simon, por otra parte, propone desde 1825, en su Nuevo Cristianismo, la visión de una religión social (tras la que se advierte su preferencia por las iglesias luteranas), que tenga en cuenta la fe individual y las exigencias materiales del individuo. Afirma también, empero, el principio de la contraposición social en la historia, y ne particular en la sociedad dominada por la propiedad privada de los medios de producción. En Nuevo Cristianismo, el pensador francés avanza las ideas relativas a la liberación del hombre-obrero respecto de su opresión material, a fin de obtener la emancipación empleando la religión como medio particularmente adecuado para conseguir ese objetivo, dado que la divinidad se manifiesta en la tierra a través de la justicia y la liberación del proletariado. La religión social es pues uno de los instrumentos que sirven para la organización en la sociedad de la "clase más numerosa" (la obrera), con independencia de todo influjo externo; los términos utilizados serán definidos pro demás, a comienzos de nuestro siglo, como "modernismo social". Como escribe Saint Simon: "la religión debe dirigir a la sociedad hacia el gran objetivo de la mejora más rápida posible de la clase más pobre".

La entera escuela sansimoniana está impregnada de religiosidad y de sugestiones cristianas (las más veces heréticas); de ello se originan tanto tensiones igualitarias como proposiciones industrialistas, con su ulterior traducción en la práctica. Cabe recordar a Philippe Buchez, que quiere poner en obra su peculiar concepción del cristianismo a través de la asociación obrera, utilizando la cooperación de producción y consumo y mediante una intervención directa en las primeras organizaciones de la clase obrera. En fin, junto a numerosos evangelizadores sociales, también Constantin Pecquuer (también de formación sansimoniana, pero más radical que otros epígonos) proyecta un sistema de fraternidad universal y amor social basado en el pacifismo, con un especia de doctrina de la no violencia en el marco de un sistema económico fundamentado en el trabajo(según aprecia Marx en sus Manuscritos económicos-filosóficos. !844) También el misticismo del citado Cabet tendrá no pocos puntos de contacto con un pensamiento cristiano relacionado dialécticamente con la Ilustración.

Pero también en el debate alemán de la época tendrá lugar una conexión explícita entre cristianismo y socialismo: De nuevo el exponente de mayor relieve es Weitling, que con sus seguidores y amigos mezcla comunitarismo, violencia verbal,instancias sociales y aliento revolucionario, siempre presente la imagen de Jesús que en el templo expulsa con "la espada" a ricos y mercaderes. En evangelio del pobre pecador (1843) se remite Weitling al cristianismo de los orígenes, utilizando ampliamente los Evangelios; humaniza al efecto la figura de Jesús, tras las huellas de cuanto estaba elaborado por entonces la izquierda hegeliana, y se aprovecha no tanto de las tesis materialistas y humanistas de Ludwig Feuerbach y Bruno Bauer cuanto las reconstrucciones de la heterodoxa vida de Jesús, de David Friedrich Strasuss. Al respecto, Jesús es visto como el primer revolucionario y el primer comunista de la historia dela humanidad. Significativamente, diversos parágrafos del libro tienen por título:"Jesús predica la abolición de la propiedad", "... de la herencia" "... del dinero", " ... de las penas"; o bien " el principio de la enseñanza de Jesús es la comunidad de trabajos y placeres", " El principio de Jesús es el principio de la Libertas y de la igualdad". A causa de estas afirmaciones, tenidas por blasfemas i irreligiosas, Weitling será juzgado en Zurich y condenado a la cárcel. Tras casi un año de detención, escapará a esa condena emigrando una primera vez, a través de Alemania e Inglaterra, a América.

Gian Mario Bravo

lunes, 15 de agosto de 2016

Apostoles y Asesinos

Uno de los libros que he leído este verano ha sido el libro "Apóstoles y Asesinos". Fantástica lectura, de aquellas que una vez empezada no puedes parar hasta acabarla.

Cuando salió en marzo de 2016 esta novela documental, o este magnífico documental novelado (pues de las dos maneras puede comprenderse) me sorprendió sobre manera. Yo había dedicado un año de vida al estudio de la figura de Salvador Seguí y de paso a estudiar el movimiento obrero catalán del primer tercio del siglo XX, y más concretamente el anarcosindicalismo. 

En la introducción del libro que escribí sobre Salvador Seguí lamentaba profundamente el gran desconocimiento que en nuestro país existe de figuras tan importantes como aquella generación de militantes obreros de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, a quienes debemos entre otras cosas la jornada de 8 horas. En palabras de Antonio Soler, autor de este libro, "si Hollywood hubiera tenido acceso a esa Barcelona estaríamos absolutamente informados de quien eran el gobernador Martínez Anido, Salvador Seguí o Pestaña… como sabemos hasta los platos favoritos de Al Capone.

Por eso mi alegría fue doble: 

Primero por ver como un autor como Antonio Soler y una editorial como Galaxia Gutemberg dedicaba una extensa obra de más de 400 páginas a el Noi del Sucre, con lo que ello supone de dar a conocer aquella militancia.

Y segundo por descubrir, yo que pensaba que lo sabía todo de Seguí, un montón de cosas que desconocía. 

El libro está magistralmente escrito y magníficamente conducido. Capítulos, como el de la huelga de la Canadiense resultan absolutamente vibrantes. 

La exhaustividad del autor, el proceso de documentación que se deja notar a cada página y el aferrarse a los hechos históricos son de agradecer, a pesar que en algún momento de la lectura la profusión en los detalles de una época barcelonesa despiadadamente violenta resulten un poco áridos. 

En cualquier caso, tanto si se conoce la figura de Salvador Seguí y especialmente si no se conoce, lectura altamente recomendable.

lunes, 30 de mayo de 2016

145 años de La Comuna de París

No se puede escribir la historia de la Autogestión sin la experiencia de la Comuna de Paris
Experiencia que surge de un estado de guerra y que duró apenas dos meses. Durante estos días el pueblo de París vivió un hecho único hasta ese momento, emprendiendo reformas políticas inéditas. Bajo el nombre de la Comuna de París, nació una idea nueva, que no fue la idea de un filósofo o de un individuo, sino que nació en el espíritu colectivo y muchos que la realizaron y dieron la vida por ella, no se imaginaron que su aplicación práctica iba a ser tan importante en la historia de la Autogestión.
Por primera vez se vive una revolución con un marcado contenido y protagonismo obrero. Derrocaron el poder establecido, y consiguieron formar sus propios órganos de gobierno. La burguesía desplazada, reaccionó violentamente lo que explica la fuerte represión sufrida por los communards..
Es llamativo que en la historia, los intentos más conocidos de autogestión se dieron en momentos de vacío de poder, o en tiempos de conflictos armados y guerras.
Así tenemos realidades solidarias como los concejos castellanos que nacen en la Reconquista, la experiencia de los Kibbutzs de Israel, las reducciones de los jesuitas en Paraguay, las colectividades agrarias de Aragón…
Quizá no nos llamen tanto la atención otros pasos no menos importantes del protagonismo del pueblo en la construcción cotidiana por la conquista de la libertad: la jornada de ocho horas, el sufragio universal, la declaración de los derechos humanos, las libertades políticas de asociación y expresión…
Recomendamos leer libro
La Comuna : Experiencia de autogestión del pueblo de París
Autor: Mª del Mar Araus Segura
nº 739 Colaboración 0,90 euros
ed. VOZ DE LOS SIN VOZ
http://solidaridad.net/145-anos-de-la-comuna-de-paris/