sábado, 27 de octubre de 2012

EL PRIMER SINDICATO DE ESPAÑA: Asociación de tejedores de Barcelona. 1840.


La primera asociación obrera constituida como tal se constituye en Barcelona a principio de 1840 (es decir reconocida legalmente, pero que sin duda venían existiendo ya desde años atrás, pues existen referencias que demuestran la existencia de organizaciones obreras anteriores a 1835, habiendo proclamados bandos por ejemplo contra las “asociaciones de operarios”), amparándose por unas leyes más condescendientes con el asociacionismo obrero que se aprobaron en 1839.  Se llamaba “Protección mutua de tejedores de Barcelona” o simplemente “La protectora”. Los tejedores habían conseguido extender su agrupación por todas las poblaciones fabriles de Cataluña, y federarlas en un sindicato de oficio. Fue ilegalizada en varias ocasiones, pues manifestaba ya  una gran capacidad combativa.
 
La presencia religiosa en estas primeras organizaciones obreras catalanas es intensa y muy sustantiva:
 
Consocios y compañeros: antes del 10 de mayo del año pasado yacíamos en completa abyección, arrastrando una ominosa cadena, cuyos eslabones había labrado la codicia de los fabricantes, auxiliados por el despotismo: gemíamos en la miseria, y gemían nuestras familias, invocando el auxilio del cielo contra tanta humillación. Oyó nuestros clamores del Dios de la misericordia, y permitió en la plagada sociedad española , una revolución, a cuya sombra nos levantamos osados, secundando con nuestros débiles esfuerzos la grande obra de la regeneración social (…)
 
Compañeros, se acerca el primer aniversario de aquel memorable día. Vamos todos a postrarnos ante el arar de ese Dios, protector de los pobres; rindámosle gracias  (…) y roguémosle nos conserve la mayor decisión y con ella nuestra independencia y la humillación de los tiranos y opresores. Concurramos todos a la augusta ceremonia (Solemne Te deum en la Iglesia parroquial de Sta María del Mar, presidida por D. Antonio Vila)) con el orden y compostura que requiere semejante acto, y confundiremos de este modo a los aristócratas que tratan de ridiculizarnos. Al entonar los cánticos del Todo poderoso, confiad que nuestras pláticas tendrán plácida acogida en su altísimo solio, donde los coros celestiales repiten con más pompa las invocaciones del pobre, que sostiene la libertad y la razón, que las afectadas súplicas de poderosos dirigidas a prosperar con el sudor de los desvalidos.
 
Vamos pues, compañeros a prosternarnos a los pies del Omnipotente, a implorar piedad para que nos derrame el bálsamo consolador (…) El Señor oirá nuestras preces por serle agradable el clamor del pobre, cuando este le pide rendido protección.
 
Compañeros, está próximo el día que debemos celebrar el II aniversario, principio de una nueva era para nosotros: Ya no hay siervos ni tiranos, ni quien imponga la ley por capricho o por codicia. Nuestros representantes os invitan al solemne aniversario: sena nuestros primeros votos dirigidos al Atísimo que creó al hombre libre y le dotó de corazón benéfico (…)
 
Diario de Barcelona. 9-V-1842. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, celoso amigo del pobre oprimido, dice la sociedad de tejedores de Igualada que quien se haya atrevido a firmar que en el día del aniversario de la instalación de la sociedad hubo desmanes, miente como un villano, es un impostor. Nuestro Padre y Redentor dijo: “Amaos unos a otros”; porque nos amamos formamos la sociedad, somos pobres y socorremos a nuestros hermanos que los ricos dejarían morir de hambre en el día de la necesidad; cumplimos con el precepto de Jesucristo; quien se opone a nuestra asociación es enemigo del Evangelio. Nuestro Padre y Redentor dijo: “Os doy la paz”. Nosotros que somos hermanos de Jesucristo aceptamos la paz del Evangelio; por eso demos el ósculo de caridad a todos los hombres; por eso amaos a nuestros semejantes; no nos atropellamos ni insultamos: quién diga que hubo desmanes el día del aniversario, miente como un villano, es un impostor. Por eso decimos al nacional del Día 4 que padeció una solemne equivocación que por esta vez se lo perdonamos, y le rogamos en nombre del Señor no dar jamás crédito a los que supone torcidas miras políticas a la sociedad. Señores del Nacional: vuestros hermanos en Jesucristo os piden encarecidamente insertar en vuestro periódico los sentimientos de la asociación.
 
Compañeros, está cerca el día que debemos celebrar el III aniversario de nuestra instalación. Hermanos: corramos presurosos al pie de los altares a dar gracias al Eterno por la protección que nos ha dispensado durante estos tres años. Postrados ante el ara roguemos al todopoderoso que no se aparte su mirada de los infelices proletarios; de esa parte de la sociedad desvalida y abandonada de los hombres. Él debe ser nuestra única esperanza
 
De la misma manera que los tejedores, se desarrollaran las asociaciones de trabajadores de su materi prima: el algodón. Así las cuatro sociedades de socorros mutuos de jornaleros del algodón, celebraban periódicamente funciones cívico religiosas. En una de ellas:
 
Olot 23 de septiembre de 1842. La religión no es incompatible con la libertad y, antes bien, es su compañera inseparable y, el espíritu de la asociación, la confraternidad, es un precepto de nuestras divinas creencias. Nuestro primer deber es por tanto postrarnos ante el Ser Supremo en acción de gracias por la restauración de la sociedad. (…) El que no sienta con fuerzas bastantes para resistir los embates de nuestros enemigos, el que titubee acerca de la utilidad de la Asociación, el que no tenga una decisión firme de sostenerla a todo trance y , el que no se haya animado a la constancia necesaria en esta gran empresa, que se retire, que no venga a profanar el Templo del Señor, que no jure falsamente en el ara del altar (…) Al entonar los cánticos Sagrados invocando la protección del Todopoderoso jurando fidelidad y constancia a las filas de la asociación, confiad que nuestras preces tendrán plácida acogida en su altísimo solio y que conservará entre los asociados la verdadera libertad e independencia
 
Todas estas afirmaciones así como muchos otros hechos, aún hoy sin estudiar, hace que no se pueda reducir el papel de lo religioso de las asociaciones obreras a la mera reminiscencia tradicional llamada a desaparecer. Al contrario, se perciben claros indicios de una naciente religiosidad obrera, cuya sensibilidad social y cristiana la hacen diferente de la puramente gremialista:
- Un Dios que privilegia en su atención al pobre y oprimido,
- consideran que el fruto de su lucha, la Asociación, no es una creación puramente profana. Entienden, por el contrario, que no hacen sino ser coherentes con el Mandamiento Nuevo.
- Entienden claramente que la lucha por su liberación no sólo no entra en contradicción con la llamada divina, sino que es respuesta ineludible a aquella. Para estos militantes de la primera hora, la unión entre sus convicciones religiosas y su lucha sindical es indisoluble
- Fundamentan su estrategia no violenta en el Evangelio.
- Permanente actitud de acción de gracias a Dios por los frutos conseguidos.
 
Por esto creo que es falsa en el mejor de los casos y sectaria y malintencionada en el peor, a perspectiva dominante entre los historiadores, que va desde el silencio, el afirmarlo dedicándole una página, o el interpretarlo como un supuesto tradicionalismo religioso en trance de desaparición. Lo religioso para estos primeros militantes no fue un ingrediente postizo o superficial. En su conciencia es evidente la íntima trabazón existente, y querida, entre vivencia cristiana y lucha societaria. En la Asociación ven la clara manifestación de un valor religioso: la confraternidad. En la acción pacífica, el cumplimiento de la paz de Jesucristo.
 
Miguel Ángel G. Pizarro. Lo cristiano y los cristianos en los orígenes del movimiento obrero. Voz de los sin voz. 1987

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